Gastos fijos mensuales
Son pagos que se repiten cada mes, como el alquiler, la luz o el teléfono. Controlarlos ayuda a evitar sorpresas y a saber qué parte del ingreso se destina siempre.
Gastos variables
Incluyen compras diarias, ocio, ropa o actividades puntuales. Suelen cambiar cada mes, por lo que conviene revisarlos y ajustarlos periódicamente.
Gastos anuales y extraordinarios
Impuestos, matrículas, seguros o reparaciones entran en esta categoría. Planificar estos pagos evita que impacten de forma negativa el resto del presupuesto.
Ahorro para imprevistos
Separar una pequeña cantidad para emergencias brinda seguridad ante situaciones no previstas, como averías o gastos médicos.